
Podemos Andalucía ha abierto a las 17.00 horas de este martes y hasta la misma hora del miércoles una consulta entre sus bases para que expresen su opinión sobre la posibilidad de que la formación se una a la coalición Por Andalucía, integrada por IU y Sumar, de cara a los comicios regionales del 17 de mayo. Será una vez conocidos los resultados cuando este jueves las tres formaciones se reúnan para debatir la posible conformación de la candidatura única y sus detalles, según confirman fuentes al tanto de las negociaciones.
«¿Está conforme con que Podemos Andalucía busque los acuerdos necesarios para conseguir la candidatura más amplia y unitaria posible para las próximas elecciones andaluzas?«, pregunta la formación a sus inscritos en una votación que permanecerá abierta 24 horas porque los partidos tienen hasta este viernes a las 23.59 h, cuando se cumplen los 10 días naturales de plazo que fija la ley, para registrar las coaliciones que se presenten a las elecciones.
La formación indica que la decisión se ha tomado en la ejecutiva regional, «que ha aprobado por unanimidad la disposición de Podemos Andalucía de integrarse en la candidatura de Por Andalucía, ratificando las declaraciones públicas realizadas por Juan Antonio Delgado [candidato del partido a los comicios] y por la dirección estatal, a través de Pablo Fernández«.
Precisamente, el secretario de Organización de Podemos escenificó este lunes un giro discursivo de 180 grados. Fernández aseguró en rueda de prensa que la formación morada aceptaba «el marco de Por Andalucía» para los comicios «sin condiciones», lo que supondría que, al contrario de las últimas citas electorales, aceptaría compartir alianza con el espacio creado por la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz.
«No hemos puesto requisitos, Juan Antonio Delgado no ha puesto ninguna condición. Lo que se ha trasladado es que queremos ese acuerdo y para eso hay que negociar. Ahora estamos esperando respuesta a la mano tendida a [Antonio] Maíllo», ha expresado Fernández en referencia a las conversaciones con el cabeza de lista de Por Andalucía.
Por ahora, en IU guardan silencio y diversas fuentes señalaron este lunes que querían evitar a toda costa entablar un debate público con Podemos en pro de las conversaciones privadas. En todo caso, el tiempo corre y al registro de las coaliciones se sumará a partir del viernes un nuevo plazo: el que oscila entre los cinco y diez días naturales para presentar las listas. Aquí es donde el asunto se vuelve escabroso, pues cuesta imaginar que Delgado no esté en un puesto de salida con posibilidades de conseguir escaño en el Parlamento a pesar de que desde la formación morada hayan expresado que no han puesto condiciones para integrarse en la alianza.
El problema es la escasez de puestos de salida en Por Andalucía, al que las encuestas no dan más de cinco parlamentarios. Eso sí, sin Podemos, que por separado apenas cosecharía un 2% de los votos (algunos sondeos apuntan a que no llegaría ni al 1%) y se quedaría sin representación. Con los morados en la ecuación, las perspectivas podrían cambiar en beneficio de la candidatura, pero está por ver qué acuerdo cierran IU y Movimiento Sumar con ellos y si los dos partidos estarían dispuestos a hacer cesiones para darles cierto protagonismo o si, por el contrario, se muestran inflexibles.
Sea como fuere, está claro que la coyuntura ha obligado a Podemos a cambiar su estrategia. Ahora acepta dos asuntos que hasta el momento eran claros escollos: el liderazgo de Antonio Maíllo sin la celebración de primarias en la alianza y la presencia de Sumar, con el que desde su creación ha mantenido fuertes desavenencias.
Hasta el momento, para el partido de Ione Belarra solo valía «el método Podemos«, es decir, el que funcionó en las elecciones de Extremadura en diciembre, donde concurrió junto a IU —pero sin Sumar— y con Irene de Miguel, de la formación morada, como cabeza de lista. Entonces, Unidas Por Extremadura obtuvo siete escaños.
No obstante, desde ese momento IU, Sumar y Podemos solo han acumulado batacazos, especialmente los morados. El 8 de febrero, en los comicios de Aragón, IU-Sumar solo consiguió un diputado, mientras que Podemos se quedó fuera de las Cortes. Castilla y León fue la confirmación de que la división de la izquierda es sangrante: tanto la coalición como los morados apenas sumaron, por separado, 40.000 votos.