
El magistrado rechaza preguntar a Arabia Saudí si la Casa Real del país árabe regaló las alhajas a Zapatero, y ve «difícil acomodo» a la explicación que ha dado el expresidente de los hechos.
La estrategia de José Luis Rodríguez Zapatero para defenderse de la imputación por las joyas halladas en su despacho ha llegado a un callejón sin salida. El juez José Luis Calama no se cree en este momento que las tres piezas más valiosas de su colección fueran un regalo de la Casa Real de Arabia Saudí entregado en La Moncloa en 2007. De modo que ha rechazado pedir al país árabe que corrobore este extremo, como pidió el expresidente. En un auto dictado este martes, Calama acota además que resolverá en otro escrito la petición de Fiscalía de imputar a Zapatero un delito de malversación por la posesión de su ajuar.
La situación procesal de Zapatero se complicó sustancialmente el 19 de mayo, cuando la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional irrumpió en su despacho con una orden judicial y halló decenas de piezas de joyería dentro de una caja fuerte. El magistrado de la Audiencia Nacional que ya investigaba al expresidente por influir presuntamente en el rescate de Plus Ultra mandó tasar las joyas. El informe determinó que el conjunto de alhajas valía 1,3 millones de euros, si bien hay tres piezas concretas que suman la mayor parte del valor.
El 12 de junio, el juez imputó al exdirigente socialista dos nuevos delitos por la posesión de las joyas: fraude fiscal y contrabando. El expresidente acudió a declarar como investigado días después, rechazó responder a las preguntas sobre las joyas porque no había tenido tiempo de preparar su defensa y prometió que daría explicaciones al cabo de una semana o diez días. Las aclaraciones de Zapatero llegaron meses después, el 23 de septiembre.
El exjefe del Ejecutivo dijo que las tres piezas clave fueron un «obsequio» que que le entregó el ya fallecido rey de Arabia Saudí Abdullah Bin Abdulaliz Al-Saud en 2007. Explicó que había aceptado aquel regalo «por deferencia» y sin ser consciente «de su valor material». Y añadió que él mismo había tratado de corroborar estos hechos a través de varias misivas enviadas a la Casa Real saudí, sin éxito, por lo que pidió al juez que enviara una comisión rogatoria al país árabe.
El juez le responde a Zapatero que lo más «razonable» al recibir de un «monarca saudí» unos «juegos de joyería integrados por rubíes, esmeraldas y zafiros» habría sido «inferir» que el regalo presenta «una relevante entidad patrimonial». Calama ve «difícil acomodo» a la explicación de Zapatero cuando el expresidente asegura que guardó las joyas en una caja fuerte «sin conciencia de su valor material». «Cualquier observador carente de conocimientos especializados» habría podido «advertir» que las joyas tenían un «notable valor económico»
Al margen de esta apreciación, el magistrado denegó en su escrito la comisión rogatoria que pedía Zapatero. A su parecer, la versión del expresidente «carece en este momento de cualquier elemento objetivo de corroboración externa y no encuentra suficiente fundamento en los elementos obrantes en las actuaciones». Calama razona que, pese a que es verdad que el monarca saudí acudió a España en 2007 y entregó determinados regalos al presidente español, estos obsequios se incorporaron al patrimonio público. Con lo que no se explica por qué las joyas recibieron «un tratamiento diferenciado».
Además, el hecho de que Zapatero aprobara un código de buen gobierno que estableció la obligación de entregar a Patrimonio los regalos que reciben los presidentes «pone de manifiesto» que Zapatero conocía esta obligación. Por otro lado, la UDEF encontró las joyas, pero ningún «estuche original» o «certificado de autenticidad» que acreditara que provienen de la Casa Real saudí, lo cual hace sospechar al juez que Zapatero no dice la verdad.
Es por ello que Calama no cursará comisión rogatoria alguna, y pone fin de este modo a la pretensión de la defensa de Zapatero, a cargo del letrado Víctor Moreno Catena. Eso sí, el juez le recuerda al expresidente que no le ha retirado el pasaporte ni le ha prohibido salir del país, así que él mismo puede «desplazarse personalmente a Arabia Saudí para realizar las gestiones que estime oportunas».
La malversación de la que habla Fiscalía
Zanjado el asunto de la comisión rogatoria, el magistrado aún debe responder al escrito que presentó la Fiscalía Anticorrupción el 21 de octubre, en el que se refiere a una posible imputación por un delito de malversación de caudales públicos vinculado a las joyas del expresidente. La fiscal Elena Lorente planteó que resulta necesario investigar «la línea justificativa que ofrece Zapatero», pero no mediante la emisión de una comisión rogatoria, sino para comprobar si cometió este delito.
Lorente razonó que si es cierto que Zapatero recibió estas joyas de la Casa Real saudí en 2007, siendo presidente, pero se las quedó cuando cesó del cargo, entonces se apropió de unas alhajas que ya se había convertido en «caudales públicos» y pertenecían legalmente a Patrimonio del Estado. La cuestión es clave porque, de ser cierto lo que dice el expresidente, el delito de fraude que se le imputa habría prescrito, pero no así el de malversación, que tendría un plazo de prescripción de 15 años.