
Este viernes arranca la campaña electoral en Castilla y León que antecede a los comicios del próximo 15 de marzo. En todos los escenarios se dan por descontadas la posición de cada fuerza política, al menos las principales, ya que el Partido Popular revalidaría la primera posición, el PSOE le seguiría de cerca en la segunda posición —en contraste con Extremadura y Aragón—, y Vox afianzaría la tercera posición con una izquierda a la izquierda de los socialistas dividida, al igual que en Aragón. Los regionalistas, por su parte, tratarán conservar sus escaños en las Cortes de Castilla y León. No obstante, el reparto de fuerzas se antoja más abierto que en Extremadura y Aragón, dado los dos partidos mayoritarios registran una diferencia mínima.
Las urnas se abrirán en la región con una diferencia clara respecto a Extremadura y Aragón, ya que se cuenta con los resultados arrojados en las citas electorales de Extremadura y Aragón. Dando por seguro que la opción de una mayoría absoluta se presenta como irreal, los populares de Alfonso Fernández Mañueco aspiran a mantener el resultado obtenido en febrero de 2022, situándose por encima del 30%, y se muestran cautos a la hora de hablar de una mejora significativa en el número de escaños. Pero la realidad es que su objetivo es incrementar los 31 procuradores que atesora en la actualidad, situándose uno o dos por encima. Un resultado factible que se contempla en las encuestas.
En este sentido, fuentes del PP regionales hablaban la semana pasada de que el margen de crecimiento de Vox en la región es más bajo que en las dos elecciones anteriores, por lo que preveían un frenazo en el crecimiento que viene logrando en otras regiones. No sólo por el punto desde el que se parte —los 17,6 puntos—, sino porque el sistema también dificulta que la subida porcentual se materialice en un aumento considerable de escaños. Pero lo cierto es que la dinámica alcista que viene experimentando la formación liderada por Santiago Abascal se transmitirá a Castilla y León, aunque en menor medida.
Vox batió sus registros electorales por primera vez en la comunidad castellano-leonesa en los últimos comicios, hace ya cuatro años, que le valieron para pisar moqueta por primera vez y conformar un gobierno autonómico junto al PP. La lista de la tercera fuerza a nivel nacional, que estará encabezada por el que ha sido presidente de las Cortes en la última legislatura, Carlos Pollán, tiene el objetivo de mantener su tendencia y, a pesar de que el crecimiento no será tan vertiginoso, alcanzar o superar el 20% del voto. Un resultado que le valdría para reforzar su posición y ser decisivo en la conformación de un hipotético ejecutivo de los dos partidos de la derecha.
El PSOE ve una oportunidad de «romper la racha»
En el espectro de la izquierda, los socialistas se muestran mucho más optimistas que en Extremadura y Aragón, ya que el perfil del candidato, Carlos Martínez, impone otro carácter a la campaña electoral, puesto que los cabezas de lista en los dos comicios anteriores —Miguel Ángel Gallardo y Pilar Alegría— tenían una impronta claramente nacional. Martínez pretende pivotar su estrategia electoral sobre el terreno y los asuntos propios de la comunidad, y desde las filas socialistas consideran que Castilla y León es una comunidad con escasa política diferenciada, lo que puede amortiguar el impacto de la política nacional en el resultado.
Los mejores pronósticos del PSOE atisban hasta una mejora del resultado cosechado en 2022, que les valió para conseguir 28 procuradores. En este sentido, sondeos de los socialistas en la región ven posible mantener este número de escaños, además de que contemplan la posibilidad de que Vox rasque votos a los populares para que puedan disputarles la primera plaza. En todo caso, en Moncloa consideran que los resultados en esta autonomía podrían servir de punto y aparte de la «racha» de batacazos.
En cambio, las fuerzas de izquierda vuelven a presentarse por separado a las elecciones, como ya hicieron en Aragón, y su presencia en las Cortes de Castilla y León se antojaría complicada, tanto para Podemos como para la lista conformada por Izquierda Unida y Sumar. Las expectativas para este espacio son poco halagüeñas, debido a que su división en dos listas y la inclinación del electorado castellano-leonés hacia la derecha no rema a su favor. De hecho, para la lista liderada por Miguel Ángel Llamas lograr representación parlamentaria sería todo una machada, mientras que la coalición que presentará a Juan Gascón como candidato no tiene muchas más aspiraciones.
Por otra parte, a esta cita electoral también se presentarán candidaturas regionales como Soria Ya, Unión del Pueblo Leonés y Por Ávila, unas formaciones que tienen una presencia fuerte en las provincias y que pueden distorsionar un poco la comparativa con Extremadura y con Aragón, un hecho que puede resultar «clave«, tal y como apuntaba Ángel Ceña (Soria Ya). Sin duda, la candidatura provincial con más peso previsible es Soria Ya, que en las elecciones autonómicas de 2022 obtuvo tres de los cinco procuradores por la circunscripción de Soria. Igualmente, UPL logró hacerse con tres escaños por León, mientras que Por Ávila mantuvo representación parlamentaria con un procurador. Los sondeos pronostican que las tres formaciones tendrán presencia en las Cortes, por lo que será un factor importante de cara al próximo 15 de marzo.
Con todo ello, no parece que PP y Vox vayan a ver comprometida su mayoría absoluta, aunque lo complicado será alcanzar un acuerdo de gobierno entre las dos formaciones, tal y como se está viendo en Extremadura. Por su parte, los socialistas tienen la intención de cerrar el capítulo de batacazos electorales y empezar a remontar el vuelo para acercarse a los populares. La curiosidad que dejará esta cita electoral será la salida definitiva de Ciudadanos de las instituciones autonómicas, ya que Francisco Igea aún conserva el último escaño de la formación tras su caída estrepitosa desde 2019 y que se remató en 2023.