Fue la mano derecha de Pedro Sánchez durante más de cuatro años y el asesor más poderoso de Moncloa. El hombre en la sombra que ayudó a Sánchez a recuperar el control del PSOE y el ideólogo de la moción de censura que le permitió alcanzar la presidencia del Gobierno en 2018. «Un soldado al servicio del general», como él mismo se define en El Manual (Ed. Contraluz), libro autobiográfico en el que repasa su ascenso hasta las más altas esferas del poder.
Ahora, siete años después de abandonar la Moncloa por un grave problema de corazón, Iván Redondo recibe a 20minutos en su despacho junto al parque del Retiro de Madrid para analizar la convulsa actualidad política y calibrar la fortaleza de Sánchez, un presidente acechado por numerosos casos de presunta corrupción, pero al que ve capaz de ganar las próximas elecciones generales y al que considera, por encima de todo, «un amigo».
¿Qué le ha parecido la imputación de Zapatero en la Audiencia Nacional?
Creo que todo el mundo está en shock porque es un caso muy importante para la democracia, ya que solo hemos tenido siete presidentes del Gobierno y estamos hablando de uno de ellos. Simplemente por ese motivo, creo que antes de bajar el pulgar tenemos que escuchar su respuesta. Mi contacto con Zapatero solo ha sido institucional, pero siempre ha sido una persona agradable y de buen talante. Yo también estoy en shock, pero reivindico el derecho a dudar y espero su respuesta dentro de dos semanas (el 17 de junio declara en la Audiencia Nacional).
Como estrategia política, ¿es acertado hacer una defensa cerrada de Zapatero como ha hecho Pedro Sánchez?
Yo creo que el presidente ha actuado de la misma manera que si hubiese sido José María Aznar. Entre presidentes tiene que haber una institucionalidad que no se debe perder y me parece que esa es la línea correcta. En toda crisis hay tres etapas: alerta, respuesta y reconstrucción. Ahora estamos en situación de alerta hasta que Zapatero dé una respuesta, que todos estamos esperando.
¿Qué importancia ha tenido Zapatero para Sánchez?
Los presidentes representan a las sociedades españolas de cada momento y creo que el legado de Zapatero está en el Boletín Oficial del Estado. Es una persona importante que para la izquierda ha sido decisiva. Dicho esto, Zapatero no está en el Consejo de Ministros porque ahora el cabeza de cartel es Pedro Sánchez.
Además del caso Zapatero, la semana pasada vimos a la UCO en Ferraz y tenemos a dos ex secretarios de Organización del PSOE que ya han pisado la cárcel. Como artífice de la moción de censura contra Rajoy, ¿cree que ahora existen motivos para una moción contra Sánchez?
Quiero recordar que no es lo mismo el inicio de una investigación, que una sentencia. Y también quiero recordar que la sentencia de la Gürtel fue una condición de oportunidad para que la moción que yo dirigí hace ocho años pudiera presentarse, pero no fue el motivo real por el que salió adelante. El motivo fue que también era una moción por la convivencia democrática y que el 90% de los diputados vascos y catalanes votaron a favor. Ahora Feijóo está pidiendo el apoyo de PNV y Junts, pero este Congreso nunca hará presidente a Feijóo. Eso es algo que no va a pasar. Lo vimos en la investidura fallida que intentó sacar adelante en 2023 y no ha cambiado nada en estos tres años.
¿Compra la teoría del ‘lawfare’ contra Sánchez que defienden algunas voces de la izquierda?
Yo creo completamente en mi país. Considero que estamos en una democracia plena y fuerte en la que cada poder hace su tarea. También quiero recordar a todo el mundo algo que está timbrado en nuestra Constitución: el poder judicial no es el que resuelve la convivencia en España, sino el poder ejecutivo y el poder legislativo que votamos los españoles.

Iván Redondo gesticula durante la entrevista.Hazhard Espinoza
¿Las causas abiertas por corrupción pueden acabar provocando la caída del presidente?
Son el inicio de investigaciones e iremos viendo hacia dónde evoluciona cada una, pero yo creo en la viabilidad de esta legislatura y pienso que terminará en julio de 2027. En mi opinión, al presidente del Gobierno lo evaluarán los españoles por el trabajo que ha hecho durante estos 8 años y también por el que propone hacer en los 4 siguientes. Todos los primeros ministros que he conocido a nivel europeo quieren tres legislaturas porque dicen que en las primeras desarrollan una serie de políticas que tienen resultados en la tercera. Y en ese esquema está Pedro Sánchez, eso está claro.
¿Le ve capaz de ganar las próximas elecciones generales?
Pienso que el Partido Socialista puede ganar las siguientes elecciones generales y también las municipales porque la mayoría transversal está ahí y tiene base para conseguir una victoria poderosa. Cada vez lo veo más claro. En la batalla por la Moncloa se vota muchísimo, la participación es muy alta, y Sánchez tiene que centrarse en el millón de electores que ahora están en la abstención. Lo decisivo va a ser encontrar el porqué movilizador para esos cuatro años más de Gobierno. Y eso pasa por desarrollar políticas materiales con un gran componente social de aquí al final de la legislatura y también por recuperar esa idea de España como estado plurinacional del sur de Europa. Madrid está muy bien, pero, a veces, si está nevando en Madrid también está nevando en Benidorm aunque allí estés a 30 grados. En estos momentos, es en la periferia de Madrid donde está la mayoría transversal y plurinacional. No digo que sea una mayoría de izquierdas, sino una mayoría transversal y periférica de la que forma parte la izquierda. En la convivencia es donde está el motor para ganar la Moncloa. La gente está hasta las narices de este choque de trenes y pide urgentemente cambiar de vía.
El PSOE puede ganar las siguientes elecciones generales y las municipales porque la mayoría transversal está ahí y tiene base para lograr una victoria poderosa»
El PSOE ha perdido las cuatro últimas elecciones autonómicas de forma consecutiva. Como especialista en campañas, ¿qué errores ha cometido?
A mí me tocó diseñar con un equipo imbatible las campañas socialistas de 2019, un año en el que hubo dos generales, autonómicas y municipales, y las ganamos todas, pero el PSOE es como un Ferrari patrio que hay que renovar. Si el PSOE está en 20-21 puntos, Sánchez te lleva hasta los 30-31, así que tiene un gran piloto y lo que ahora necesita es un coche ganador. No creo que sea un problema de jugadores, sino de corregir algunos aspectos en la dirección de juego. Pero las generales nada tienen que ver con unas autonómicas. La batalla por la Moncloa siempre está muy igualada y hay una gran participación. Rajoy sacó en 2011 prácticamente los mismos votos que en 2008, pero un resultado no le dio para ganar y el otro le dio la mayoría absoluta. Jugar en las generales es jugar en la Champions.
¿Adelantar las generales sería un suicidio político para Sánchez?
No lo veo en esos términos, pero creo que terminar la legislatura siempre es una buena decisión política porque la primera tarea de un presidente es durar. Sí creo que antes de que termine la legislatura tiene que presentar unos Presupuestos, no solo porque sea constitucional, sino porque es importante presentarlos porque son la cabeza de cartel de cualquier Gobierno.
Es un firme defensor de que el PSOE se refugie en la «mayoría plurinacional y periférica», aunque algunos la llaman mayoría Frankenstein. ¿Para España como país, es bueno apoyarse en partidos abiertamente independentistas?
Ese es un planteamiento clásico de Madrid, pero te diré algo: desde el año 96, si no pudiesen votar Cataluña y Euskadi, siempre habría ganado el bloque de la derecha, pero Cataluña y Euskadi también son España. Sus ciudadanos son españoles votando que merecen todo mi respeto porque son mis compatriotas. No estamos hablando de independentistas escoceses o quebequeses, sino de nuestros independentistas. Yo defiendo esa mayoría transversal, plurinacional y periférica en la que nadie consigue sus máximos políticos, pero sí un equilibrio de convivencia democrática. Y aunque a veces desde la derecha se dibuja esa mayoría con cuernos y rabo, hubo un tiempo en el que también existió una derecha plural. La encarnó Aznar en una legislatura icónica de la historia de España (1996-2000). Lo que pasa es que luego se convirtió en un halcón y ahí sigue anclado el PP. Si quieres ganar la Moncloa, tienes que ser un político libre y ser capaz de garantizar la convivencia en tu país. Y quiero recordar que Feijóo no fue presidente del Gobierno por 20.000 votos en cuatro provincias plurinacionales. España está superempatada. Siempre ha sido así en la lucha por la Moncloa.
¿El PP ha perdido definitivamente esa mayoría periférica?
Feijóo dijo hace tres años que iba a conquistar los corazones y las mentes de más electorado catalán y vasco, pero no lo ha hecho. La semana pasada mandó a Miguel Tellado a meter presión al PNV para esa moción de censura que no va a salir y lo hizo casi con insultos. El PP sabe dónde no ha logrado los resultados que esperaba y dónde tiene que trabajar, pero es muy difícil ser una derecha plural cuando vas de la mano de Vox. En estos momentos todos sus gobiernos son un consorcio PP-Vox, aunque es cierto que esa es la única mayoría que puede llevar a Feijóo a la Moncloa.

Iván Redondo firma un ejemplar de su libro tras la entrevista.Hazhard Espinoza Vallejos
En el libro dice que la Constitución del 78 «ha sido superada por la sociedad española en sus geografías y sus demografías» y marca el horizonte de 2028 para reformarla. ¿Si Sánchez sigue en Moncloa impulsará esa reforma de la Carta Magna?
Si de mí dependiera, sí, pero ya estoy retirado y no sé cómo están las cosas en Moncloa. En todo caso, creo que es un asunto pendiente y prioritario porque tienes a casi un 80% de españoles intergeneracionales que quieren cambios en la Constitución, por diferentes motivos cada uno. Además, reformar la Constitución es lo más normal del mundo: tendría que multiplicar mis dedos de la mano para contar todas las veces que la han reformado países como Estados Unidos o Alemania, por poner dos ejemplos. Hay que hacerlo con tranquilidad y bien, cuando llegue el momento, pero solo quiero recordar que faltan 24 meses para que se cumplan 50 años de la Constitución Española.
Muchos partidos de esa mayoría plurinacional no apoyan a la monarquía, ¿la reforma de la Constitución debería incluir un referéndum sobre monarquía o república?
Yo no iría ni mucho menos por ahí. Entiendo que una parte del electorado pueda plantearlo, pero creo que lo más relevante es que se pueda reconocer a España como un estado plurinacional y que podamos organizar la convivencia para que todo el mundo pueda sentirse identificado con su territorio y en la unión de territorios. También hay que dejar claras las competencias que se transfieren y blindar derechos. En cualquier caso, si algún día hubiera un referéndum de esas características, yo estoy dispuesto a dirigir la campaña de la monarquía porque creo que tiene un espacio, sobre todo esta monarquía plural que están desplegando Felipe VI, la reina Leticia y la princesa Leonor. Creo que esta monarquía podría ganar ese referéndum.
Si algún día hubiera un referéndum sobre monarquía o república, estoy dispuesto a dirigir la campaña de la monarquía porque creo que tiene un espacio y podría ganar»
Dice que la monarquía uninacional es imposible para Felipe VI porque no tiene «el reconocimiento de la identidad catalana, vasca y gallega». ¿Qué debería hacer el rey para lograr ese reconocimiento?
Lo que ya está haciendo porque está planteando una monarquía plural muy pegada al territorio, con mucho acierto y con elementos de unión, por ejemplo con el spot que acaba de hacer con la selección española de fútbol. Todas sus acciones van en la dirección de recuperar ya no solo la confianza, sino el prestigio en todo el Estado y van en la dirección correcta. Está abriendo los brazos para agrupar al máximo número de ciudadanos posible y me gusta lo que está haciendo.
En ‘El Manual’ explica que durante su etapa como jefe de gabinete de Sánchez ya defendía una amnistía para los condenados por el ‘procés’. ¿Era usted el único en Moncloa que la defendía antes de las elecciones de 2023?
En la política de convivencia que yo defiendo existen tres fases: castigo, perdón y olvido. El PSOE apoyó el castigo con el artículo 155 en un momento muy complicado, cuando era cuarta fuerza en los sondeos. Luego vinieron los indultos, que son el perdón, y finalmente la amnistía. Yo creo en las tres fases y para mí es un proceso coherente. Cuando estás gobernando, tienes que gobernar para todos y la amnistía solo puede suceder en democracias fuertes, aquellas que son capaces de perdonar y olvidar. En el libro expongo que esa era mi convicción y, como diría Robe Iniesta, estaba en ‘minoría absoluta’, pero al final sucedió y me alegro muchísimo porque ha sido muy beneficiosa para España. Solo hay que ver cómo está la convivencia ahora y cómo estaba hace diez años. Estoy convencido de que si la amnistía hubiese sucedido antes y se hubiese hecho de forma didáctica, el PSOE habría ganado las elecciones de 2023. Todo es imposible en España hasta que interesa. Así ha sido muchas veces la historia de nuestro país.
En el libro habla de la ventana de Overton, una teoría que explica cómo cambia la percepción de la sociedad y una idea que primero es radical, luego es aceptable y finalmente popular. ¿La amnistía ha seguido ese proceso? ¿En qué fase estaría?
No, lo ha seguido Vox en su estrategia, utilizando el miedo y el rechazo en el caso de la prioridad nacional. Sacó en campaña esa idea, que al principio era polémica, después se fue haciendo popular y ahora te la estás encontrando en los acuerdos políticos entre PP y Vox. Ellos están usando esa técnica, que es propia de los autoritarios.
Bueno, en su momento más de la mitad de los españoles consideraba que la amnistía era inconstitucional. ¿Cree que ahora la sociedad española la está aceptando mejor?
Creo que los efectos y los beneficios de la amnistía los ves en la posibilidad de que todo el mundo puede interlocutar con todo el mundo, algo impensable hace diez años. Aunque la industria de la actualidad consideraba que la amnistía no era lo más adecuado, la industria de la realidad ha demostrado sus efectos beneficiosos, no solo en Cataluña, sino en toda España.
Usted dice que la habría aplicado por convicción incluso con mayoría absoluta, ¿cree que Sánchez la habría aplicado si su investidura no hubiera dependido de los votos independentistas?
Es una pregunta para Pedro Sánchez, no para mí, pero yo imagino casi con total seguridad que sí, solo tendría que haber encontrado el momento.
Sánchez aceptó los indultos y luego la amnistía. ¿Lo siguiente será aceptar un referéndum de independencia en Cataluña si sus socios nacionalistas se lo exigen para mantenerlo en Moncloa?
No, no va a haber referéndums de independencia en España. Cataluña siempre ha formado parte del engranaje institucional de España, colaborando y aportando muchas cosas buenas para el resto del país. Esto es España. Para mí, un país en el que estamos siempre mejor unidos.
No va a haber referéndums de independencia en España, un país en el que estamos mejor unidos»
Una razón que le convenció para trabajar con Sánchez fue verle dimitir como diputado en 2016 porque así demostraba «que no iba a estar en política a cualquier precio». Sin embargo, diez años después la oposición le acusa justamente de lo contrario: de ser capaz de cualquier cosa para seguir en Moncloa. ¿Mantiene la misma percepción del presidente?
Muchos dicen que se está agarrando al sillón, pero hay tres momentos clave que demuestran lo contrario. El primero es su dimisión en 2016. El segundo es cuando presentamos la moción de censura y Sánchez le dice a Rajoy que «dimita hoy y todo terminará», pero él se niega y técnicamente decide que Sánchez sea el siguiente presidente. Y el tercero es cuando asume como propio el mal resultado en unas municipales y sorprende a todos convocando elecciones generales. Son tres momentos de vida, tres epifanías de Joyce, que no he visto en ningún otro presidente.
Empezó a trabajar con Sánchez en 2017 para preparar y ganar las primarias del PSOE frente a Susana Díaz. Aquella fue la época en la que Sánchez recorrió España en un Peugeot para convencer a la militancia, junto a los ahora imputados José Luis Ábalos, Santos Cerdán y Koldo García. ¿Recuerda aquellos viajes?
Mi posición de contacto con Sánchez era discreta y de estrategia política, pero no de viajar ni mucho menos, así que no sé explicar nada de eso porque no tengo nada que ver. Cuando se ganan las primarias es cuando se anuncia mi fichaje por el PSOE.
Durante los años que pasó al lado de Sánchez, ¿nunca vio a Koldo García o Víctor de Aldama por los pasillos de Ferraz o Moncloa?
Yo no los he visto y, si los vi, no lo recuerdo, pero ya te digo con rotundidad que si hubiera tenido conocimiento de algo raro, me los habría llevado por delante, así de claro.
En un capítulo del libro cuenta que, después de ganar la moción de censura, se reunió con Sánchez para elegir y repasar los nombramientos de los futuros ministros, entre ellos Ábalos. ¿No apuntaba ya maneras el extitular de Transportes?
Me siento indignado por las cosas que se conocen, como todo el mundo, pero no puedo hablar mal de personas con las que he tenido contacto. Todos sabían perfectamente cuál era mi posición respecto a parte de la dirección del partido socialista, pero yo era como un centrocampista que recibía zancadillas por todas partes, unas me venían del equipo rival y otras del equipo más cercano. Me dediqué a hacer mi tarea, que era captar información para el primer ministro y darle las mejores recomendaciones posibles.
Todos sabían cuál era mi posición respecto a parte de la dirección del partido socialista, pero yo era un centrocampista que recibía zancadillas por todas partes»
El juez Pedraz también ha pedido información relativa a la campaña del PSC de 2024 en la que usted estuvo al frente junto a Salvador Illa. ¿Sorprendido?
No tengo ningún conocimiento sobre ese requerimiento, como te puedes imaginar. Es algo que hice de forma completamente altruista, como explico en el libro, en agradecimiento a las oportunidades que me había dado el PSOE-PSC. Lo hice de manera discreta y me dediqué a la parte de información política transformada en conocimiento de campaña. La dirección de recursos no era mi tarea, ni mucho menos. Simplemente me incorporé como una persona de confianza del presidente Illa para desarrollar la estrategia política.
Afirma que el director de gabinete es el asesor más poderoso en Moncloa, con más poder incluso que un vicepresidente, y que cada cada uno le impregna su propio sello. ¿Cuál fue el tuyo?
Humildad y trabajo, intentar hacer un gabinete total donde hubiera una conexión generacional, con gente de todas las edades, donde el partido tuviera su papel, pero también profesionales independientes. Creo que fue un momento único porque conseguimos muchos objetivos. Seguro que se cometieron muchísimos errores porque la política es una sucesión de errores, pero cuando tienes un acierto en política, es un acierto absoluto.
También dice que un jefe de gabinete debe ser capaz de tirarse por un barranco por el presidente. ¿Se habría tirado por Sánchez?
Bueno, siempre con paracaídas porque hay que sobrevivir [risas], pero sé hacerlo, conozco la política de vuelo bajo, las guerrillas de matorral y las cofradías de los cuchillos. A mí me gusta siempre poner el ejemplo de los centrocampistas del fútbol. Trabajamos y repartimos el juego, pero luego los Balones de Oro se los llevan otros. Es una metáfora que usamos mucho entre asesores para explicar la lealtad que tienes que tener a la persona a la que estás protegiendo. La función de un jefe de Moncloa y un asesor es proteger al presidente.

Iván Redondo.Hazhard Espinoza Vallejos
¿Qué es lo más importante que le ha aportado a Sánchez como asesor?
Nuestra contribución es bastante humilde. ¿Qué hace un jefe de Moncloa o un asesor? Captar información política para transformarla en conocimiento para la toma de decisiones del primer ministro. Nada más o nada menos. A veces esas recomendaciones se llevan a cabo y otras, no. Y tienes el privilegio en primera fila de poder ver cuando das una recomendación y tenías razón y lo puedes hablar con el primer ministro y, por supuesto, cuando el primer ministro no te hace caso y tenía razón él. La verdad es que es una atalaya privilegiada. Lo que aportamos es conocimiento para su toma de decisiones, que es el terreno de un presidente. No tenemos el algoritmo del éxito ni somos un oráculo, somos profesionales independientes que hacen su trabajo.
Define a Sánchez como un «amigo». ¿El vínculo que estableció con el presidente fue más allá de lo profesional?
Es una persona a la que le tengo mucho cariño y un amigo, que además me fue muy leal, porque el problema de corazón que sufrí solo lo sabía mi familia más cercana y Pedro Sánchez. Él nunca se lo dijo a nadie y cinco años después yo he podido contarlo con más tranquilidad en el libro. Pero también he establecido una relación especial con Salvador Illa y con personas de otras ideologías con las que he trabajado, como Xavier García Albiol y José Antonio Monago, del PP. Albiol me dio mi primera oportunidad y somos dos amigos con ideas muy contrapuestas; y Monago es una persona muy especial porque logramos un acuerdo derecha-comunistas, como lo llamaban en 2011, algo que nunca ha existido en la historia de España. Al final, con todos estableces un vínculo.
¿Volvería a trabajar con Sánchez si le llama para preparar las próximas generales?
Yo estoy retirado y mi prioridad es el Grupo Redondo, que son seis compañías [especializadas en consultoría y asesoría], y la verdad es que todo está colmado por mi parte en ese aspecto. Ante cualquier circunstancia que pueda suceder, pues siempre primero siento y luego pienso. Hablaría con mi mujer, Sandra, y decidiría el corazón.