
Distintas voces del partido coinciden en que Puente ha acertado en la política de comunicación tras la tragedia de Adamuz, pero consideran que aún le toca «la digestión» antes de ponerse en ‘modo campaña’.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, atraviesa una crisis de primer orden tras el accidente de Adamuz y el caos ferroviario. Pese a ello, mantiene un apoyo bastante unánime tanto en el Gobierno como en el partido. Distintas fuentes socialistas coinciden en que él está dispuesto a «tirar para adelante», aunque a su juicio aún necesita tiempo para «digerir» la crisis antes de volver a ser una baza política en el ciclo electoral que ya ha arrancado en Aragón, continúa en Castilla y León y culminará en Andalucía.
«Todo va a depender de las conclusiones de las causas del accidente«, apunta un senador socialista convencido, en todo caso, de que Puente continuará al frente del ministerio. Lo piensa porque, a su juicio, el titular de Transportes «ha estado al pie del cañón desde el minuto uno» y ha ofrecido todas las explicaciones pertinentes. Otra cuestión es la campaña de Castilla y León, que comienza en menos de un mes y en la que Puente figuraba como uno de los principales activos a nivel nacional, más aún por su trayectoria política allí como alcalde de Valladolid. «Es un muy buen activo, y si la red está más calmada durante la campaña, creo que debería participar«, subraya.
Pero la presión no llega solo desde la oposición. Junts y ERC, socios parlamentarios del Gobierno, también han reclamado su dimisión. «Me piden que dimita porque les molesta que haga muy bien mi trabajo», respondió el ministro durante su comparecencia en el Senado. Fuentes socialistas, atentas al sentir de las bases, aseguran que precisamente este tipo de respuestas de Puente evita que las demandas de dimisión erosionen su respaldo. Al contrario, señalan que los militantes lo perciben como un «ariete contra la derecha» y, por ello, lo defienden «a muerte».
Tanto Moncloa como Ferraz ya manifestaron públicamente su apoyo total al ministro, y entre diversos cuadros socialistas la sensación es que resistirá en el cargo. Sin embargo, nadie se atreve a hablar muy alto sobre su futuro político. Mientras, la campaña en Aragón, dirigida por Pilar Alegría de forma más territorial y apartada de la agenda nacional, intenta mantener cierta distancia respecto a la repercusión de esta crisis. De hecho, la única presencia de Puente en esta campaña ha sido indirecta: la mención que le hizo Sánchez en un mitin en Huesca, donde le trasladó «todo su reconocimiento».
Todavía es pronto para hablar del siguiente paso, pero el ciclo electoral que se avecina le tocará mucho más de cerca; tan de cerca que le afecta directamente en su tierra. La campaña empieza en menos de un mes —las elecciones son el 15 de marzo— y, por ahora, fuentes del territorio no concretan si participará de forma activa, aunque lo cierto es que Valladolid será un bastión con muchísima presencia en esta campaña. Todo está en el aire y hay disparidad de opiniones respecto a si la crisis ferroviaria que arrastra Puente afectará en la campaña del PSOE de Castilla y León.
«Yo creo que no influye», opina un diputado socialista, que considera que la campaña del candidato Carlos Martínez no se mueve «en una dinámica nacional» y que la figura de Puente ya no está tan «relacionada» con Castilla y León. Otros, en cambio, creen que sí podría desgastar en este territorio. «Bajará perfil», pronostica un senador con experiencia en campañas territoriales. Un dirigente autonómico de peso cree que a Puente le toca «la digestión» tras la crisis ferroviaria antes de embarcarse en esta campaña.
En este sentido, son varias voces las que coinciden en que todo va a depender de cómo avance la investigación sobre el accidente de Adamuz y también de cómo esté la red ferroviaria en el arranque de campaña. «En tiempos políticos, aún queda mucho tiempo para la campaña de Castilla y León«, señala otro parlamentario. En cualquier caso, el mayor temor que tienen en el territorio es que, si participa en la campaña, haya una «contestación» en los actos, lo que sí podría hacerles más daño.
Por ahora, no perciben que la crisis se vaya a apaciguar de buenas a primeras. «El PP cree que esto es nuestra DANA, y están muy equivocados», afirma un parlamentario, convencido de que la oposición no dejará de atacar al ministro. No obstante, algunos sí reconocen que, mediáticamente, la atención ya no está tan centrada en la tragedia de Adamuz. A su juicio, esto se debe en parte a que tanto el PP como Vox han abierto un nuevo frente para cuestionar al Gobierno a través de la inmigración, desplazando así el foco de la cuestión ferroviaria. En este sentido, reconocen que el Gobierno «ha acertado» con la regularización de medio millón de personas migrantes, tanto por el avance en derechos como por estrategia política.