
El secretario general de Junts, Jordi Turull, no ha concretado cuál será la postura del grupo en Madrid sobre la tramitación de la iniciativa parlamentaria de Vox que plantea prohibir el burka y el niqab en los espacios públicos y que se debate esta semana en el Congreso de los Diputados. El líder posconvergente ha asegurado que serán los diputados de Junts en las Cortes quienes anuncien el voto, aunque, en mayo, desde el partido ya se posicionaron a favor de prohibir ambos elementos religiosos en Catalunya. Estos dos tipos de velo, a diferencia del hyab o del chador, tapan completamente el rostro, cuerpo e incluso manos de las mujeres musulmanas.
El apoyo de la formación que lidera Carles Puigdemont es necesario para que el grupo de Santiago Abascal tenga mayoría suficiente y logre que el trámite parlamentario de la propuesta avance. Hasta este momento, solo el PP ha confirmado que apoyará la medida de Vox, ya que los de Alberto Núñez Feijóo tratan de seguir dando pasos hacia delante para prohibir el burka en espacios públicos, como anunció en su Congreso Nacional de julio. Sin los votos de Junts, la tramitación parlamentaria no avanzará.
Junts y su postura contra elementos religiosos
Pese a que la votación se lleve a cabo en el Congreso, la formación independentista ya marcó su postura en torno a la prohibición o no del burka y el niqab después del debate entre sus filas. Fuentes del partido aseguraron que tomaban esta decisión porque consideraban que este elemento religioso fomenta «la discriminación de género», así como por «cuestiones de seguridad».
En su momento, explicaron que apostaban por prohibir el uso de cualquier tipología de velo islámico —tanto los que tapan todo el cuerpo, como los que no— en menores en los ámbitos educativos y en todo tipo de extraescolares. Según contaron las citadas fuentes, pedían defender a las niñas y las mujeres jóvenes para que «no sean discriminadas». Asimismo, defendían que, al alcanzar la mayoría de edad, pudieran elegir «libremente» si se ponen cualquier tipo de velo o no.
El giro de los posconvergentes con la aparición de Aliança
La irrupción de Aliança Catalana en el Parlament y la intención de voto que situaría al partido de Sílvia Orriols a la par de Junts en unas eventuales elecciones, según las últimas encuestas, ha provocado que los posconvergentes endurezcan su discurso contra la inmigración o la multirreincidencia. Prueba de ello es el acuerdo con el PSOE para la cesión de las competencias de inmigración a Catalunya o la aprobación en el Congreso de la iniciativa para aumentar las penas de aquellas personas que cometan delitos asiduamente. Una medida que salió adelante con los votos de PSOE, PP y Vox.
El Govern aseguró que el velo está «amparado» por ley
La consellera de Educació i Formació Profesional, Esther Niubó, aseguró tras conocerse el posicionamiento de Junts que el velo está «amparado» por la legislación y pidió distinguirlo del integral, que ya en la actualidad no se recomienda para poder desarrollar las actividades curriculares. Recordó que la libertad religiosa es un «derecho fundamental» recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y que no corresponde al Parlament de Catalunya hacer una regulación.
Niubó señaló que ya hay normas en los centros educativos que no permiten «ningún elemento que interfiera en la actividad escolar». «El velo está amparado por el conjunto de la legislación; otra cosa es el velo integral que, por temas de comunicación, de visualización, de poder desarrollar actividades curriculares con normalidad, no es lo que se recomienda ya en los centros a día de hoy«, explicó.
La ola contra el burka de 2010
Hace 15 años, en 2010, se extendió por Catalunya una ola ‘antivelo’. Lleida fue la primera ciudad en prohibir en los espacios públicos estas prendas musulmanas integrales –el burka y el niqab– y fue seguida por una decena más, entre ellas El Vendrell y Cunit. Finalmente, en 2011 el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) acordó suspender el veto al considerar que limitaba «el ejercicio de libertad religiosa» y que los ayuntamientos carecían de competencia para regular su uso.
Además, el Govern de entonces recomendó en una guía para la gestión de la diversidad religiosa en los centros educativos no permitir el uso de velos islámicos que tapan todo el rostro en las escuelas «porque puede interferir en el aprendizaje y la intercomunicación del alumno». De esta manera, afirmaba que el hiyab sí que se podría permitir.